The reform of this modest apartment of 120 square meters tries to go beyond a simple distribution of rooms pointing out the power of geometry. By the use of repetition and order the flat acquires ambitious architectural values in order to gain spatial perception and to increase the sense of spaciousness. The existence of three big equidistant windows sets out the guidelines for a regular order –explicit so far on the façade– and, extended to the rest of the flat, is used as the layout strategy and the limit of creativity exploration. By getting rid of the original partitions, new attractive viewpoints are introduced inside the space. The new module of 2,77 meters becomes a stripe that absorbs the different solicitations and gives an answer to the functional needs. The regular stripe is naturally interrupted on the irregular ends of the apartment. The public areas of the flat follow one another in a continuous sequence of spaces seeking the best views from the different lights and orientations. Thus, a dynamic and changing space is pursued dedicated to the daily activities of relationship and meeting. On the other hand, the bedrooms –transformed into a closed compartment reserved for private use– are linked to a fixed and static viewpoint suitable for quietness and rest. The materialization of this goals is based on the plastic possibilities of the plaster paneling in every partition and ceiling of the apartment. Evident joints linked to the module of 2,77 meters interrupt the continuity of these surfaces, as well as the doorjambs and the baseboards. These joints –also the ones appearing on the pillars and hanging beams– solve the articulations, point out the geometrical order and disclose the epithelial nature of the overlapping material.
 
La reforma de este modesto piso de 120 m2 pretende superar el convencionalismo de una mera distribución de superficies y poner de manifiesto la capacidad de transformación de la gemetría. Se le concede todo el protagonismo para, sobre la base del empleo de herramientas disciplinares poco frecuentes en intervenciones de esta naturaleza —modulación, repetición, seriación, etc.—, procurar dotar a la vivienda de valores arquitectónicos más ambiciosos, al objeto de enriquecer la percepción del espacio e incrementar la sensación de amplitud. 
 
La existencia de tres grandes huecos equidistantes dan la pauta para la imposición de una modulación regular —hasta la fecha sólo manifestada en fachada— que se extiende al resto de la vivienda y sirve como estrategia de diseño y límite de la exploración creativa. Se libera esta zona de la tabiquería original, de modo que se introducen visuales diagonales de gran atractivo y profundidad. Así, como resultado de la posición arbitraria de huecos, elementos estructurales, cerramientos, caja de escalera, etc., se establece un módulo de 2,77 metros como base para la repetición sistemática de una franja que absorbe y recoge las distintas solicitaciones y atiende a las demandas funcionales del programa de necesidades. Los extremos se resuelven aprovechando la manifestación de la inclinación propia del solar sobre la geometría ortogonal que gobierna la planta, lo que ayuda a interrumpir con relativa naturalidad el patrón de repetición impuesto.
 
A partir del modulo que las vincula, las zonas comunes de la vivienda se suceden estableciendo una secuencia continua de espacios que persiguen las mejores vistas y se sirven de las distintas luces y orientaciones. De este modo, se procura un ambiente dinámico y cambiante, que alimenta la solicitud necesaria para hacer frente a las actividades diurnas y da lugar a una atmósfera adecuada para el encuentro y la relación. Por otro lado, los dormitorios, convertidos en departamentos estancos, dependencias reservadas al ámbito privado de sus moradores, se asocian a una única vista fija, estática, que favorece la quietud y evoca el descanso.
 
La materialización de estas intenciones se produce a partir de las posibilidades plásticas de la placa de yeso laminado, que reviste todos los paramentos verticales y techos de la vivienda. La continuidad de las superficies así tratadas se ve interrumpida por juntas vistas coincidiendo con la modulación impuesta, así como en sus bordes —en el encuentro con jambas y rodapiés. Las referidas juntas resuelven las articulaciones, evidencian el orden geométrico y revelan la naturaleza epitelial del material superpuesto, lo que abunda en la sensación de ligereza y amplitud. Este efecto se ve enfatizado por la aparición de las juntas en el encuentro entre vigas descolgadas y pilares, sugiriendo sutiles contradicciones que evidencian, una vez más, la condición de máscara o tramoya que pretende producir la ilusión de límite efímero.
 
Architect:
Iñigo Beguiristáin

Photography:
Iñaki Bergera